Justito ahí.

Justito ahí.

jueves, 7 de mayo de 2015

Las puntas de los dedos



Siempre las admiro
Manchadas de escribir
De pelar papas.
Se metieron adentro de una boca
Acariciaron alguna vez la tumba de una amiga
Huelen a cebolla, a sangre, a saliva
el olor a metal de las cuerdas de guitarra
nicotina y cubitos de hielo
tinta y más tinta
Todo mágico
fiel
imborrable.
Están haciéndole frente al tiempo y al frío.
haciendo magia y contorsionismo
hablan todo el día todo el tiempo todo el espacio toda la vida
se meten donde no deben y salen de donde nunca deberían.
Hay siempre que aprender de las puntas de los dedos
a estar firmes, no caer, estar dispuestos
a sacar nudos, a curar,
a armar y desarmar y armar y planear y volver
a entrelazarse con otras yemas y otros tiempos.