Justito ahí.

Justito ahí.

lunes, 26 de marzo de 2012

Ejercicio con palabras al azar.



Un gran pastizal de hierba amarillenta deja ver en a distancia el sol del atardecer. A lo lejos, un auto blanco estacionado con la puerta abierta del lado del conductor. Una bandada de pájaros pasa e interrumpe el silencio.
Tirado sobre el pasto boca arriba, a unos cuarenta metros del auto, se encuentra el cuerpo de un hombre de unos 60 años. Su cabello canoso es escaso y lleva un guardapolvo blanco puesto. Un profundo corte cercano a su sien sangra despacio. Manchas de sangre seca se esparcen por su ropa y su cara. Apenas respira. En su mano, un tanto cerrada, hay un vestido azul, también con restos de sangre oscura. Alrededor del hombre hay varios objetos: un lápiz afilado, una goma, varios pedazos de papel y una colita de pelo negra.
Al lado del cuerpo, una joven de unos 25 años lo mira desconcertada. Está en ropa interior, descalza. Su pelo negro enmarañado tiene restos de pasto, y respira de manera agitada. De su brazo izquierdo brota un hilo de sangre, y tiene restos de sangre seca en el abdomen, las piernas y la cara. Sus fosas nasales se abren junto con su respiración, parece estar al borde del llanto.
La joven se acerca al cuerpo del hombre con unos pasos lentos. Se deja caer sobre sus rodillas. Toma del suelo el lápiz con filo, lanza un grito y entierra el lápiz en el abdomen del hombre. Brota sangre desde la herida. El hombre emite un quejido leve e inspira con violencia, elevando su pecho unos centímetros.
La joven se pone de pie y explota en llanto. Agarra el vestido que sostiene el hombre y se lo arranca de la mano con violencia. Sus lágrimas caen y limpian la suciedad de su cara en pequeñas líneas. Se toca la herida del brazo y frunce su rostro en una expresión de dolor. Se aleja corriendo en dirección al auto, dando tumbos y corriendo el pasto amarillento con la mano que sostiene el vestido.

viernes, 23 de marzo de 2012

Ortografía y papel maché.


Se levantó súbitamente del sillón y se dirigió a la biblioteca. Diccionario. R. Re, reh, rehu… ¿rehusar? Vio la H intermedia pero no estaba segura, nunca fue buena con la ortografía. Leyó el significado. Lo cerró casi con desesperación, aunque podría haberlo dejado abierto, ya que regresó con pases rápidos de hojas hacia la R. Re, reu… reusar. No. No la encontró. Se dignó a pensar que nunca fue buena en la búsqueda de palabras en los diccionarios. Qué mejor que las nuevas tecnologías, pensó, y se dirigió a su computadora de escritorio. Buscó ambas palabras. Encontró y entendió.

Esa tarde, recostada sobre la silla del escritorio, borró todos sus mails y su número de teléfono del celular. Regaló ese collar traído de un viaje al sur a una vecina, cortó en pequeños pedacitos todas las cartas, boletos, entradas al cine y al teatro, y los puso a remojar en un bowl.

El fin de semana, él la llamará por teléfono, pero ella no lo atenderá. También verá en su casilla de correos un mail de él, que dirá que quiere verla y si le pasa algo que lo llame, pero ella jamás lo abrirá, porque directamente lo eliminará de la bandeja. El sábado, con un bonito vestido verde, irá a la casa de su mejor amiga y le regalará, además de una remera estampada, una hermosa carta de papel reciclado.