Justito ahí.

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viernes, 23 de marzo de 2012

Ortografía y papel maché.


Se levantó súbitamente del sillón y se dirigió a la biblioteca. Diccionario. R. Re, reh, rehu… ¿rehusar? Vio la H intermedia pero no estaba segura, nunca fue buena con la ortografía. Leyó el significado. Lo cerró casi con desesperación, aunque podría haberlo dejado abierto, ya que regresó con pases rápidos de hojas hacia la R. Re, reu… reusar. No. No la encontró. Se dignó a pensar que nunca fue buena en la búsqueda de palabras en los diccionarios. Qué mejor que las nuevas tecnologías, pensó, y se dirigió a su computadora de escritorio. Buscó ambas palabras. Encontró y entendió.

Esa tarde, recostada sobre la silla del escritorio, borró todos sus mails y su número de teléfono del celular. Regaló ese collar traído de un viaje al sur a una vecina, cortó en pequeños pedacitos todas las cartas, boletos, entradas al cine y al teatro, y los puso a remojar en un bowl.

El fin de semana, él la llamará por teléfono, pero ella no lo atenderá. También verá en su casilla de correos un mail de él, que dirá que quiere verla y si le pasa algo que lo llame, pero ella jamás lo abrirá, porque directamente lo eliminará de la bandeja. El sábado, con un bonito vestido verde, irá a la casa de su mejor amiga y le regalará, además de una remera estampada, una hermosa carta de papel reciclado. 

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