Justito ahí.

Justito ahí.

jueves, 3 de enero de 2013

II


II

Hoy el viento sopla y quiere derribar las puertas de la casa
El silencio es agotador, nadie habla, todos temen.
Sólo los ojos están cerrados, pero cada cuerpo escucha y vaga errante
Arañando las grietas de las paredes a su paso.

Sólo un recuerdo queda de aquél mundo
Que alguna vez nos abrió los ojos por vez primera y nos quitó el aliento
De tan puro e inocente
Un recuerdo vago, que quizá ya hemos olvidado.

Hoy las ruinas hablan y nos lastiman a cada nuevo paso.
Abrimos los ojos y nos miramos con melancolía
El viento irrumpe en la casa arrancando las hojas de los libros
Ya parece que nada es posible
Que nada alcanza
Que las almas se vacían y moldean como agua en un cántaro rajado.

Pero hoy, ven:
A este rinconcito de oscuridad latente, a ese hueco de soledad armada
Que te entiende y sintió aquella ráfaga una vez, allá en el gris,
Ven, quítate las sandalias
Deja las espinas y el alma descansando en el suelo
Recuéstate sobre esta llanura naranja, y deja que te bese el pecho una y otra vez
Hasta que duermas exhausto
Deja que se me impregne el olor de tu espalda mientras el alma vuelve a su lugar
Y duerme, en la calma tibia de haber ganado, al menos, una batalla.