II
Hoy el viento sopla y quiere
derribar las puertas de la casa
El silencio es agotador, nadie
habla, todos temen.
Sólo los ojos están cerrados,
pero cada cuerpo escucha y vaga errante
Arañando las grietas de las
paredes a su paso.
Sólo un recuerdo queda de
aquél mundo
Que alguna vez nos abrió los
ojos por vez primera y nos quitó el aliento
De tan puro e inocente
Un recuerdo vago, que quizá ya
hemos olvidado.
Hoy las ruinas hablan y nos
lastiman a cada nuevo paso.
Abrimos los ojos y nos miramos
con melancolía
El viento irrumpe en la casa
arrancando las hojas de los libros
Ya parece que nada es posible
Que nada alcanza
Que las almas se vacían y
moldean como agua en un cántaro rajado.
Pero hoy, ven:
A este rinconcito de oscuridad
latente, a ese hueco de soledad armada
Que te entiende y sintió
aquella ráfaga una vez, allá en el gris,
Ven, quítate las sandalias
Deja las espinas y el alma
descansando en el suelo
Recuéstate sobre esta llanura
naranja, y deja que te bese el pecho una y otra vez
Hasta que duermas exhausto
Deja que se me impregne el
olor de tu espalda mientras el alma vuelve a su lugar
Y duerme, en la calma tibia de
haber ganado, al menos, una batalla.
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