Invéntese una nueva virginidad todos los días:
Ese es el peor de los males necesarios.
Recordarse cada día que un poquito hay que sufrir
encontrarse en una esquina con algún fantasma personal.
Cada uno tiene que confundirse solo,
enredarse en sus pesadillas
hacer de nuestra vida una novela
en la que somos narradores
y construír palabra a palabra
una mentira inventada para soportar la realidad
de no querer ver que somos nosotros mismos
los que nos destruimos de a poco.
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