Justito ahí.

Justito ahí.

jueves, 10 de octubre de 2013

Cascabeles.


Hay una foto con sonrisas en mi habitación
Que ya nadie más entiende
Hay una rosa en un libro que alguien archivó
Que hace tiempo se secó

Un cascabel resuena en los tobillos
El rayo de sol que tiñe mi vida de amarillo

No tendrás hijos, ni diplomas ni cuadros de honor
No tendrás que darle cuerdas a ningún reloj
Sólo te pido, que resuenes siempre en mí
Junto a lo eterno, que es real y que fue así.

Una cadena en mi pecho en forma de flor
Una canción que escuchamos y hoy baila en mi corazón
La arena de playa se pegaba a nuestros pies
Esas hermosas fantasías del ayer

No tendrás hijos, ni diplomas ni cuadros de honor
No tendrás que darle cuerdas a ningún reloj
Sólo te pido, que resuenes siempre en mí

Junto a lo eterno, que es real y que fue así.

Inventario.

Invéntese una nueva virginidad todos los días:
Ese es el peor de los males necesarios.
Recordarse cada día que un poquito hay que sufrir
encontrarse en una esquina con algún fantasma personal.

Cada uno tiene que confundirse solo,
enredarse en sus pesadillas
hacer de nuestra vida una novela
en la que somos narradores
y construír palabra a palabra
una mentira inventada para soportar la realidad
de no querer ver que somos nosotros mismos

los que nos destruimos de a poco.

martes, 14 de mayo de 2013

Despedida.


¿Dónde estarás ahora, vagando por las mentes de los que ahora
te miran cabizbajos y con húmedas mejillas?
¿Qué mano te acariciará
la frente fría del adiós?
¿Qué manto abrigará tu cuerpo débil?

Las flores hoy no son de primavera,
El sol no sirve para dar calor
Y el recuerdo de un río lejano vuelve a mojar nuestros pies,
Pero son mis ojos los húmedos esta noche.

Ya no se repetirán los bailes,
Las danzas hoy quedaron bien lejanas,
Y es el egoísmo de la pena
lo que me impide mirarte y
no dejar de quererte conmigo.

¿Será que el mismo vientre
que diez veces soñó sentirnos,
hoy espera ansioso tu llegada y mi partida?
Y mientras una lágrima devora mi almuerzo
el tiempo pasa
Y pasa...
Pasa para mí.
Ya no pasa para vos.

Las canciones no bastan
Las palabras ya no oigo
Las caras confusas verborragian a mis ojos
Y las miradas son sordas a mi oído
Mientras recuerdo tu último abrazo
Que esperaba impaciente
El tibio recibimiento de mi estrechez.

La fotografía cristalizó el recuerdo
Que sólo hoy comparto conmigo,
Que ya nadie comprende,
Que ya nadie más entiende.
Hoy ya nada es lo que era allí,
Sólo son máscaras ajenas,
Al color de nuestros rostros
De mi rostro sonrosado,
De tu descanso de luna.

La rama del árbol se seca
Y sus Flores luchan contra el tiempo
Para caer cerca, e intentar florecer nuevamente
Con otras ramas,
Otros colores,
Pero tu perfume inunda la casa,
Y todo se quiebra otra vez.

Cambiaron el cartel de la casa de enfrente,
El vecino salió, el sol también,
El pasto vuelve a crecer en tu jardín,
Las noticias no hablan ya de tu viaje
El tiempo,
ni se inmutó.

jueves, 3 de enero de 2013

II


II

Hoy el viento sopla y quiere derribar las puertas de la casa
El silencio es agotador, nadie habla, todos temen.
Sólo los ojos están cerrados, pero cada cuerpo escucha y vaga errante
Arañando las grietas de las paredes a su paso.

Sólo un recuerdo queda de aquél mundo
Que alguna vez nos abrió los ojos por vez primera y nos quitó el aliento
De tan puro e inocente
Un recuerdo vago, que quizá ya hemos olvidado.

Hoy las ruinas hablan y nos lastiman a cada nuevo paso.
Abrimos los ojos y nos miramos con melancolía
El viento irrumpe en la casa arrancando las hojas de los libros
Ya parece que nada es posible
Que nada alcanza
Que las almas se vacían y moldean como agua en un cántaro rajado.

Pero hoy, ven:
A este rinconcito de oscuridad latente, a ese hueco de soledad armada
Que te entiende y sintió aquella ráfaga una vez, allá en el gris,
Ven, quítate las sandalias
Deja las espinas y el alma descansando en el suelo
Recuéstate sobre esta llanura naranja, y deja que te bese el pecho una y otra vez
Hasta que duermas exhausto
Deja que se me impregne el olor de tu espalda mientras el alma vuelve a su lugar
Y duerme, en la calma tibia de haber ganado, al menos, una batalla.