Ahora que viajo en calabaza
Y el frío se cuela por los tajos de mis prendas
Ahora que estoy calzada, sólo con un zapato
Que me astilla lentamente la planta del pie
Con mis rizos desarmados tanto como mis ojos
Que no emanan lágrimas, sino un río entero
Miro hacia atrás, al tiempo que pasó
Y me pregunto, cuál fue el error
Que cometimos;
Para que aquel vals único, en el que nuestros cuerpos
Danzaban como cisnes en un lago gélido
Y tus manos no sólo rodeaban la curvatura de mi cadera
Sino que abarcaba mi alma, toda entera.
Me pregunto nuevamente, cuál fue el error
que cometimos
Nuestros ojos clavados en los del otro
Imaginando cómo serían nuestros hijos
O cómo los haríamos.
En una noche como aquella, quizás
En la que tu palma rozó mi muslo
Y mi pecho se hinchó, enmudeciendo al alma.
Si todo era tan bello
Tan puro, tan pleno...
Pero en mi corazón la impaciencia del tic tac,
Tic tac, tic tac, tic tac
No dejaba de delatarme.
Y al fin.
La mentira sonó, como las doce del reloj.
El trote no fue suficiente y me alcanzaste
Tu mano se aferró fuerte, pero yo lo fui más
La noche oscura fue mi compañera
Para huir rápidamente a este carruaje
Y olvidarme de tus ojos
De ese cuerpo
De esa palma
De esos hijos
Que alguna vez, en esa noche amé.
Y comprendo al fin, el motivo de mi huida
No huyo de la verdad, sino de la mentira
Me escapo del vestido, del zapato de cristal
No de tu sonrisa, huyo sí del vals
Aunque entiendo ahora, no se bien el final
Pero tengo la esperanza, del cuento terminar.
Y es por eso que me sigo preguntando:
Cuál fue el error
Que cometimos.
Cual fue el error
que cometí.
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