Justito ahí.

Justito ahí.

sábado, 19 de marzo de 2011

Un posible viaje al mar - II

Hoy el viento sopla y quiere derribar las tres puertas de la casa

El silencio es agotador, nadie habla, todos temen.

Sólo los ojos están cerrados, pero cada cuerpo escucha y vaga errante

Arañando las grietas de las paredes a su paso.

Sólo un recuerdo queda de aquél mundo

Que alguna vez nos abrió los ojos por vez primera y nos quitó el aliento

De tan puro e inocente

Un recuerdo vago, que quizá ya hemos olvidado.

Hoy las ruinas hablan y nos lastiman a cada nuevo paso.

Abrimos los ojos y nos miramos con melancolía

El viento irrumpe en la casa arrancando las hojas de los libros

Ya parece que nada es posible

Que nada alcanza

Que las almas se vacían y moldean como agua en un cántaro rajado.

Pero hoy, ven:

A este rinconcito de oscuridad latente, a ese hueco de soledad armada

Que te entiende y sintió aquella ráfaga una vez, allá en el gris,

Ven, quítate las sandalias

Deja las espinas y el alma descansando en el suelo

Recuéstate sobre esta llanura naranja, y deja que te bese el pecho una y otra vez

Hasta que duermas exhausto

Deja que se me impregne el olor de tu espalda mientras el alma vuelve a su lugar

Y duerme, en la calma tibia de haber ganado, al menos, una batalla.

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